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Implantes Dentales

Con nuestros implantes dentales podrás comer sin dificultades o lucir una preciosa sonrisa.

Imagina volver a comer sin dificultades, desde una jugosa manzana hasta un sabroso solomillo. Imagina unos dientes firmes y bonitos con los que puedes exhibir una preciosa sonrisa, igual o mejor que la que tenías antes de perder tus dientes. ¿Te gustaría hacerlo realidad? Con nuestros implantes dentales podrás hacerlo.

¿Por qué es conveniente reponer los dientes perdidos?

¿Por qué es conveniente reponer los dientes perdidos? La pérdida de dientes naturales - por enfermedad o traumatismo - provoca grandes problemas de salud y estética: Dificultad para la masticación, deglución y digestión. Descolocación de los dientes remanentes: Inclinación, separación y erupción excesiva al faltar dientes de apoyo. Esto da lugar a la retención e impactación de restos alimenticios entre los dientes, con la consecuente incomodidad, caries agresivas y enfermedad de encías.

Pérdida prematura de los dientes restantes: Como consecuencia de lo anterior y también debido a la sobrecarga masticatoria, se origina el “efecto dominó” de las ausencias dentarias: una vez que se pierde un diente, se origina un proceso que favorece la pérdida de más piezas dentales. Desfiguración del rostro: Una boca totalmente desdentada produce un hundimiento de la cara y sensación de envejecimiento. Una boca parcialmente desdentada da un aspecto descuidado y marginal.

Preguntas frecuentes sobre implantes dentales y pérdidas de dientes.

La tercera generación de dientes

Cuando alguien pierde sus dientes naturales - por caries, piorrea o traumatismo - suele oírse la misma queja: “¡Ojalá me salieran unos dientes nuevos, igual que cuando me cayeron los dientes de leche en mi infancia!”. Pues bien, ese viejo sueño es ahora posible gracias a los implantes dentales. No son una solución: son LA SOLUCIÓN.

Los implantes dentales

Los implantes dentales son pequeños tornillos de titanio que sustituyen a las raíces de los dientes naturales perdidos. Mediante una sencilla intervención, los implantes se introducen en los maxilares a través de pequeños orificios. Una vez que el hueso se fija firmemente al titanio (proceso denominado oseointegración) los implantes pueden dar soporte a nuevos dientes de porcelana (coronas) que reemplazan a los ausentes. Una de las grandes ventajas de los implantes es que no hay que tocar para nada los dientes adyacentes (tallados agresivos, ganchos…).

La oseointegración

La oseointegración es un fenómeno biológico en el que el hueso maxilar crece alrededor del implante y se fusiona al titanio, formando una unión de firmeza extraordinaria. La clave está en dos factores:

La capacidad de autoreparación ósea: Cuando un hueso se fractura o se perfora, sus células se regeneran y forman una nueva unión más densa conocida como callo óseo. Para que este proceso ocurra, es imprescindible que los fragmentos óseos estén inmóviles al menos mes y medio (de ahí que se escayolen o entablillen las fracturas en brazos o piernas).

La biocompatibilidad de titanio: Este metal, además de su gran resistencia, tiene una propiedad extraordinaria: cuando un tejido de nuestro cuerpo (hueso, encía…) entra en contacto con el titanio, sus células lo reconocen como si fuera el propio tejido y se unen firmemente al metal. Por tanto, el hueso de los maxilares forma un callo óseo alrededor del implante, como si éste fuera también hueso. Una auténtica soldadura biológica. Para que no se interfiera el proceso de autoreparación ósea, debemos mantener en reposo (sin comer cosas duras) la zona de los implantes al menos un mes y medio tras su inserción.

Una intervención indolora y mínimamente invasiva

Sólo es necesaria una anestesia local similar a las utilizadas para tratamientos odontológicos habituales (empastes, endodoncias…). La intervención es prácticamente indolora y se realiza en nuestra clínica. Utilizamos implantes de última generación que permiten una técnica mínimamente invasiva, sin necesidad de bisturí ni de puntos de sutura. Esto tiene consecuencias sumamente positivas:

La intervención es rápida y nada traumática para el paciente.

La inflamación post-operatoria de la zona es mucho más suave que en las técnicas tradicionales, sin que sea necesario pedir una baja laboral.

Posibilidad de llevar dientes fijos desde el mismo día de la operación.

El paciente no va a estar en ningún momento sin dientes.

Se acorta el tiempo de espera entre la colocación del implante y la colocación de la prótesis definitiva, pasando de los 3 a 6 meses tradicionales a sólo 2 meses.

Un tratamiento de éxito comprobado:

Desde los años 60, en el que se descubrió el fenómeno biológico de la oseointegración del titanio, los implantes dentales han demostrado un porcentaje de éxito extraordinario: más del 90%.

Ninguna otra intervención quirúrgica puede exhibir estos resultados. Por otra parte, la duración de un implante en boca, una vez oseointegrado, es la misma (e incluso un poco superior) que un diente natural. Sólo se pierde por traumatismo o por infección.

No hay rechazo al titanio:

El titanio es totalmente biocompatible, por lo que no existe alergia al mismo ni nuestro cuerpo los rechaza. Lo que sí puede ocurrir (en un 2 – 5% de los casos) es que en algún implante no se produzca la oseointegración, es decir, que el hueso no crezca a su alrededor y se fusione al titanio. En ese caso notaremos que el implante presenta movilidad en vez de estar firme como una roca. ¿A qué se puede deber?

El paciente no respeta el período de dieta blanda y reposo de la zona durante los primeros dos meses. La inmovilidad del implante es prioritaria en este tiempo, igual que cuando rompemos un brazo o una pierna, el miembro escayolado o entablillado no debe usarse como apoyo o para hacer deporte.

Una infección debida a una higiene deficiente durante el período de oseointegración.

Recalentamiento del hueso receptor del implante debido al fresado quirúrgico.

Con nuestra técnica mínimamente invasiva, este riesgo no existe. ¿Qué hacer en estos casos? Sencillamente se extrae el implante no integrado, se esperan 2 ó 3 meses para que se regenere el lecho óseo y se vuelve a poner otro implante. Una falta de oseointegración no significa que vuelva a ocurrir.

Todo el mundo puede ponerse implantes dentales

Algunos pacientes dicen “Es que soy demasiado mayor para este tratamiento. ¡Total para lo que me queda!”. Esta es una perspectiva fatalmente equivocada. Precisamente las personas mayores desdentadas son las que más se benefician al recuperar unos dientes fijos, que no se mueven al comer ni al hablar. Su calidad de vida aumenta de forma espectacular: mejora su alimentación (mastican mejor y comen de todo), su aspecto rejuvenece, se siente más seguro en su vida social… Y esa mayor calidad de vida redunda en una mayor cantidad de vida.

Las personas jóvenes que han perdido algún diente encuentran en los implantes la solución ideal para reponerlos. No es necesario apoyarse ni tocar sus dientes remanentes. Además se detiene el “efecto dominó” de las pérdidas dentarias. La edad a partir de la cual se puede comenzar a poner implantes es 18 años, una vez que el desarrollo óseo ha finalizado.

En algunos casos, el paciente presenta una severa atrofia maxilar en la zona donde se han perdido los dientes. Esto significa que, en principio, no hay suficiente hueso para poner implantes. Sin embargo, disponemos de modernas técnicas de regeneración ósea que, en unos meses, aumentan la cantidad de hueso y permiten la colocación de implantes allí donde no se podía.

La diabetes, la hipertensión arterial, el tratamiento con anticoagulantes (Sintrom, Adiro, etc.) y otras circunstancias patológicas no son una contraindicación para el tratamiento con implantes dentales, siempre y cuando haya un debido control. Tan sólo en casos de enfermedades muy graves que afecten al hueso de los maxilares encontraremos una contraindicación absoluta: patologías metabólicas, tumores malignos, radioterapia masiva…

Un tratamiento a tu alcance

Ofrecemos un tratamiento de alta calidad a precios competitivos y ajustados, con financiación a su medida y descuentos muy interesantes. Llámenos y con mucho gusto te haremos un estudio gratuito y le daremos un presupuesto sin compromiso, adaptándonos siempre a su caso.

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La odontología conservadora, se encarga, en unas ocasiones, de restaurar la cavidad de la caries y, en otras, en curar las consecuencias de la inflamación de la pulpa.
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